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sábado, 5 de mayo de 2018

La liturgia diaria meditada - Como el Padre me amó, yo os he amado a vosotros (Jn 15,9-17) 06/05

Domingo 06 de Mayo de 2018
VI de Pascua
Blanco


Martirologio Romano: Memoria litúrgica de santo Domingo Savio, que, dulce y jovial desde la infancia, todavía adolescente consumó con paso ligero el camino de la perfección cristiana. Fecha de canonización: 12 de junio de 1954 bajo el pontificado de Pío XII.
Antífona de entrada          cf. Is 48, 20
Con gritos de alegría anuncien y proclámenlo hasta los confines de la tierra: El Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya.
Oración colecta     
Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con intenso fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio de fe que recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas        
Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión        Jn 14, 15-16
Dice el Señor: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes”. Aleluya.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concede que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
1ª Lectura    Hech 10, 25-26. 34-36. 43-48
Lectura de los Hechos de los Apóstoles.
Cuando Pedro entró a la casa del centurión Cornelio, éste fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: “Levántate, porque yo no soy más que un hombre”. Después Pedro agregó: “Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él. Él envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Todos los profetas dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”. Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro dijo: “¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?”. Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.
Palabra de Dios.
Comentario
Pedro constata que Jesús resucitado está presente más allá de los límites que ellos conocen, y que se manifiesta también entre los paganos. “La presencia de Cristo en la Iglesia se hace para los creyentes experiencia de vida y mensaje de irradiación universal por la vigilancia, el espíritu de oración, la confianza en el Señor. Esto presupone que hemos de renunciar a toda forma de arrogancia personal y de ambición de poder. Todo ha de medirse de acuerdo con nuestra misión de ser mensajeros fidedignos del Resucitado”.
Salmo 97, 1-4
R. El Señor reveló su victoria a las naciones.
Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: Su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.
El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.
2ª Lectura    1Jn 4, 7-10
Lectura de la primera carta de san Juan.
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: Envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Palabra de Dios.
Comentario
“El que ama conoce a Dios. Amar es conocer. El conocimiento de Dios de que habla Juan no se reduce a la pura teoría o a una información sobre quién es Dios. Conocer a Dios es entrar como hijos en su intimidad, en la participación de su vida y de su ser. Es tener experiencia de él. Más aún: Este conocimiento no debe quedarse ni en saber más acerca de Dios ni en una experiencia personal muy rica de su intimidad. Va más allá. Nos lleva a obrar y a obrar en la línea del amor. Conocer a Dios es amar a Dios y a los hermanos”.
Aleluya        Jn 14, 23
Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.
Evangelio     Jn 15, 9-17
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Durante la última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros”.
Palabra del Señor.
Comentario
El verbo permanecer se repite a lo largo de todo el evangelio de Juan. “Permanecer” no significa conservar una actitud pasiva o de quietud, sino sostener una presencia permanente y dinámica. Permanecer unido a Jesús es no solamente no cortar esa relación con él, sino algo mucho más profundo: mantener esa corriente de amor que fluye y hace nuestra vida fecunda.
Oración introductoria
Señor, dame a entender que el amor es la esencia del cristianismo, que éste debe ser mi distintivo como cristiano, no dejes que olvide la necesidad urgente de vivir a fondo el espíritu de caridad. Tú, que eres todo Amor, infunde en mi corazón, en esta oración, tu divino amor.
Jesús, hazme comprender que la verdadera caridad cristiana se dirige a todos, sin distinciones ni medidas.
Meditación 
1.- Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Pronunciamos la palabra “amor” todos los días y con múltiples significados. ”Te quiero”, “te amo”, le dice la madre al hijo, el novio a la novia, el pobre y el rico al dinero, la persona devota a Dios, etc. Pero, en nuestro caso, es claro que cuando Cristo nos pide que permanezcamos en su amor, nos está diciendo que nos amemos unos a otros como él nos amó primero. Lo importante es, por tanto, que cuando examinamos la pureza de nuestro amor lo hagamos comparando nuestro amor con el amor de Cristo. Cristo quiso amarnos a nosotros como el Padre le amaba a él, es decir, con un amor hecho de gratuidad, don, espíritu divino; nosotros nunca podremos amarnos con el mismo amor que había entre el Padre y el Hijo, pero ese debe ser nuestro ideal. El amor humano siempre será amor humano, pero debemos intentar que se parezca lo más posible al amor divino. También en el evangelio se nos dice que intentemos ser perfectos como nuestro Padre del cielo es perfecto, sabiendo que ese sólo puede ser el ideal hacia el que debemos aspirar. El amor humano siempre tiene algo o mucho de egoísmo y en la medida en la que vayamos dando muerte en nosotros al egoísmo malo que está instalado en nuestras entrañas, iremos acercándonos un poco más al amor divino. Tendremos que purificar todos los días nuestro amor humano con el fuego del amor divino, para poder así amar como Cristo nos amó. Este es el ideal de toda vida cristiana: amarnos unos a otros como Cristo nos amó; es un ideal muy difícil de conseguir, pero con la gracia de Dios y nuestro diario esfuerzo podremos ir acercándonos cada día un poco más a tan bello y maravilloso ideal.
2.- Es claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Con esta frase Pedro quiere dejar muy claro que, si Dios acepta a todo el que lo teme y lo ama, sea de la nación que sea, él no puede negar el bautismo a un gentil –no judío– por el simple hecho de no ser judío, ni estar circuncidado según la práctica de la religión judía. Hoy, a los cristianos esto nos parece normal y evidente, pero en los primeros tiempos del cristianismo a los judíos no les resultaba fácil aceptarlo. Como a los cristianos nos ha resultado difícil, durante mucho tiempo, aceptar que los no bautizados en Cristo puedan salvarse. Pero debemos aceptar, de palabra y de hecho, que Dios quiere que todos los hombres se salven, sean de la nación que sea, con tal que amen a Dios y practiquen la justicia. La salvación que Cristo vino a traer al mundo es una salvación ofrecida a todas las personas de buena voluntad, hayan nacido donde hayan nacido y adoren a Dios con unos ritos o con otros. Por el simple hecho de ser personas, somos hijos de Dios, y Dios quiere que todos sus hijos se salven. No pongamos nosotros trabas a la misericordia infinita de Dios.
3.- Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Estas frases del apóstol san Juan están dichas en el mismo sentido que tenían las frases que dijo el apóstol Pedro. En lugar de comentarlas, me voy a permitir copiar aquí algunas frases que acaba de publicar la Conferencia Episcopal Española en su reciente Instrucción pastoral. Son palabras que resumen muy bien todo lo que venimos diciendo, y mucho más: “Hablamos de Dios cuando nuestro compromiso hunde sus raíces en la entraña de nuestro Dios y es fuente de fraternidad; cuando nos hace fijarnos los unos en los otros y cargar los unos con los otros; cuando nos ayuda a descubrir el rostro de Dios en el rostro de todo ser humano y nos lleva a promover su desarrollo integral; cuando denuncia la injusticia y es transformador de las personas y de las estructuras; cuando en una cultura del éxito y de la rentabilidad apuesta por los débiles, los frágiles, los últimos; cuando se vive como don y ayuda a superar la lógica del mercado con la lógica del don y de la gratuidad; cuando se vive en comunión, cuando contribuye a configurar la Iglesia samaritana y servidora de los pobres y lleva a compartir bienes y servicios; cuando se hace vida gratuitamente entregada, alimentada y celebrada en la eucaristía; cuando nos hace testigos de una experiencia de amor de la que hemos sido hechos protagonistas, y abre caminos, con obras y palabras, a la experiencia del encuentro con Dios en Jesucristo”.
Propósito
Ser un auténtico testigo del amor de Dios al hacer hoy, en su nombre, una obra buena, aunque sea difícil.
Diálogo con Cristo 
El cristianismo es una llamada al verdadero amor, por eso estoy llamado a ser un auténtico testigo del amor. La caridad nunca debe limitarse a evitar el mal sino que debe concentrarse en hacer a todos el bien, brindándoles apoyo en todo lo que es posible y dando de lo propio con generosidad. Jesús, no dejes que me olvide que el sí amoroso a mi vocación cristiana debe también llevarme un sí a las demás personas, especialmente a las más cercanas. 

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