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miércoles, 30 de mayo de 2018

«Soy una privilegiada, en mi trabajo me han facilitado todo»

Eloisa Martín Gil relata su experiencia laboral como madre de un niño con una enfermedad rara

Eloisa cuenta cómo su segundo embarazo fue perfecto y cómo, al mes de nacer Lucas (hoy de 9 años), el bebé empezó a tener hasta 25 convulsiones diarias. Eso hizo que saltaran todas las alarmas. No dieron con el diagnóstico hasta pasados dos años después: malformación genética por duplicidad del brazo corto del cromosoma 7. 

Esto se traduce en epilepsia, graves problemas motóricos y conductuales, problemas de sueño... Y necesidades de rehabilitación, revisiones de traumatología, de cardio, de logopedia... Además de mucha dedicación por parte de Eloisa, empleada de Bankia. «Al principio fue muy duro, porque no daban con la medicación, y no podíamos controlar las crisis ni sabíamos qué impacto tenían en su cabeza. 

En ese momento, mi obsesión era que tenía que estar con mi hijo. No podía estar en otro lado, y decidimos que, a pesar de que ambos teníamos ambición profesional, de la pareja sería yo la que se pediría una excendencia y me dedicaría a tiempo completo al niño», relata. Lucas pasaba muchos días ingresado, y cuando salía necesitaba recibir estimulación... En esos duros momentos recibió del banco «apoyo absoluto», asegura. «Durante ese tiempo me respetaron incluso el puesto de trabajo», relata.

Al año y pico, cuando habían aprendido a vivir con esta nueva realidad, Eloisa decidió volver al trabajo. «Estaba un poco más hecha a la situación y necesitaba trabajar. El monotema no me beneficiaba. Y en mi escala de valores estaban mi marido y mis hijos y después el trabajo, pero sin el trabajo estaría hundida. 

Así que volví con reducción de jornada, y reducción de salario como cualquier persona por cuidado de hijo, pero por una causa más que justificada», aclara. Así se ha mantenido hasta la llegada del Real Decreto 1148/2011, gracias al cual Eloisa puede recibir una compensación económica que le permite completar su salario hasta que Lucas cumpla los 18 años.

En cualquier caso, esta madre se considera una «privilegiada». «Conozco a gente con situaciones parecidas que ha tenido que dejar de trabajar. A mí Bankia me ha facilitado todo. Con un niño como Lucas tienes que pedir muchos favores (pruebas, médicos, terapias, fiebres...). 

No es un niño que puedas dejar con cualquiera, y sus necesidades son complicadas de compaginar con un horario laboral. Tengo 17 compañeros, y nunca me han puesto un problema, ni una mala cara por tener más carga de tarea. No trabajaría en otro sitio».
abc.es
Juan Ramón Domínguez Palacios / http://anecdotasypoesias.blogspot.com.es

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